Ser de Boca es saber que la camiseta siempre pesa más que cualquier adversidad. Es creer hasta el final, incluso cuando las cosas no salen. Pero esta eliminación contra Alianza Lima duele. Duele porque no estaba en los planes. Porque Boca tenía que ganar, tenía que pasar, tenía que demostrar que en la Bombonera no se pierde este tipo de partidos.
Y sin embargo, pasó.
Perder en penales es una de las maneras más crueles de quedar afuera, pero lo realmente preocupante es lo que vimos en la cancha. Un equipo sin ideas, sin la actitud que exige la historia de Boca. ¿Dónde quedó el fuego sagrado? ¿Dónde están los jugadores que entienden lo que es jugar con esta camiseta?
Esto no es solo una eliminación, es un llamado de atención. Boca no puede seguir viviendo de la mística cuando en la cancha no hay fútbol, cuando en los momentos clave el equipo se apaga. No alcanza con llenar la Bombonera y alentar hasta quedarnos sin voz si adentro de la cancha no hay respuestas.
Hoy nos duele, mañana tal vez lo veamos con más claridad. Pero lo que está claro es que Boca necesita cambios. Porque esto no es Boca. Y Boca, tarde o temprano, siempre vuelve. Pero para volver, primero hay que reaccionar.
Descubre más desde
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.