La Bombonera explotó: insultos para los jugadores y la dirigencia de Riquelme

El clima en la Bombonera fue irrespirable. Tras el empate ante Lanús y justo antes de los penales, los hinchas de Boca estallaron como nunca antes en la era Riquelme. Desde las plateas, por primera vez, apuntaron sus broncas hacia la dirigencia: “¡La Comisión, la Comisión, se va a la p… que los parió!”, tronó con furia desde los sectores más calmos de la cancha. El desahogo llegó recién con la clasificación, pero la herida quedó abierta.

Durante toda la noche se sintió el malestar. Ya desde el anuncio del equipo, hubo silbidos para Marcos Rojo, Tomás Belmonte y Alan Velasco. A los 26 minutos del primer tiempo, tras una jugada de peligro de Lanús, sonó el clásico “¡Movete, Boca, movete!”, un reclamo claro por más actitud. Al finalizar la primera parte, los silbidos se generalizaron para todo el equipo.

En el segundo tiempo, la tensión no bajó. Por el contrario, fue creciendo y terminó con los cánticos más duros: “¡Jugadores, la concha de su madre!” y el demoledor “¡Que se vayan todos, que no quede ni uno solo!”. Pero el verdadero punto de quiebre fue al terminar los 90 minutos, cuando el grito se desvió hacia la dirigencia, específicamente al Consejo de Fútbol liderado por viejas glorias como Cascini, Serna y Delgado. Aunque el nombre de Riquelme no fue mencionado directamente, el mensaje fue claro.

La reacción de la Popular no tardó: “¡Plateísta botón, sos un hijo de puta!”, devolvieron, evidenciando una grieta que crece entre sectores de la hinchada.

Más allá del repudio general, hubo tres apuntados en particular. Marcos Rojo fue silbado al ingresar y perdonado parcialmente tras convertir su penal (lleva 9 de 9). Su historial de lesiones, sus polémicas declaraciones tras el último Superclásico y el flojo presente del equipo pesan en su espalda.

Belmonte también fue blanco de silbidos, especialmente por su bajo rendimiento. Aunque su nivel no ha sido muy distinto al del resto, parece no haber logrado aún conectar con la gente.

El caso más delicado es el de Alan Velasco. La pesada etiqueta de “refuerzo millonario” y su penal fallado ante Alianza Lima —que dejó a Boca sin Libertadores— lo dejaron en el centro de la tormenta. Su nivel hasta ahora no justifica la inversión y los hinchas lo sienten.

En definitiva, la clasificación por penales alivió la noche, pero no borró el mensaje. La Bombonera habló, y por primera vez en mucho tiempo, lo hizo contra todos.


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